Sebastián
Día 18 del mes 1, lunes, 6:00 p.m.
Damien encontró la ignorancia de Sebastien hilarante. No dejaba de caer en accesos de risa suelta cada vez que pensaba en ello, pese a que ella fruncía cada vez más el ceño con actitud feroz.
Tanya también se divertía mucho, dejando a Newton como el único con algo de empatía por Sebastien.
Casi quisiese pasar por la oficina del Profesor Lacer y preguntarle al respecto, pero la sola idea de su reacción le resultaba aún más humillante.
Además, Damien admitió que cuando hablaron, el profesor Lacer había llamado a Sebastien su aprendiz provisional. Eso realmente no significaba mucho. Posiblemente la había hecho su aprendiza para que pasara los exámenes de ingreso, pero era probable que lo cancelara en cuanto ya no fuera necesario, o si ella le decepcionaba.
Ella hizo todo lo posible por quitarle importancia a ese asunto. Nada había cambiado, solo su comprensión de la situación. No había nada que necesitara hacer con esa información.
Con Newton y Damien vigilando a Tanya, Sebastien realmente no necesitaba estar allí.
La mayoría de los profesores de Sebastien—aquellos que mostraban cierta compasión por sus alumnos, a diferencia del Profesor Lacer—habían reducido temporalmente la carga de trabajo de sus estudiantes. Ella decidió aprovechar el tiempo libre adicional para ocuparse de algunos asuntos que había dejado de lado.
Se dirigió al armario de suministros que almacenaba el artefacto de prueba Henrik-Thompson, con la esperanza de encontrar otros objetos útiles, como el dispositivo de escaneo de artefactos que acababa de aprender, pero quedó decepcionada.
Dudó en pedir ayuda a uno de los profesores de Artificiería, pero cuando decidió con firmeza y localizó al hombre que había visto en su examen de ingreso para hacer la solicitud, él estuvo encantado de brindarle acceso al que tenía en su aula.
Mirando con cautela todos los gadgets y herramientas complicadas para crear pequeñas matrices de hechizos, Sebastien lamentó que el profesor Lacer le hubiera restringido tomar solo seis clases por semestre. ‘¿No qué pensaras?’, se preguntó, observando un carrete de hilo dorado. ‘No puedes permitirte ni el tiempo ni los fondos para ser una artificiera competente. Habrá tiempo para aprender más sobre esta habilidad más adelante, cuando hayas logrado algo por ti misma.’
El profesor se encontraba sentado en su escritorio al otro lado de la sala, usando un par de gafas intricadas con múltiples lentes y ladeado sobre algo delicado y brillante.